jueves, 10 de septiembre de 2009

EL PRIMER CAMPEÓN OLÍMPICO HISPANO FUE UN AURIGA DE TARRACO






Lucius Minicius acudió en el año 129 a Olimpia, a competir con sus caballos en la 227ª Olimpíada, y consiguió el triunfo en la carrera de cuadrigas. Lucius Minicius se convirtió así en el primer campeón olímpico español, ya que, según está escrito en su testamento grabado en una columna que se conserva en el Museo Arqueológico de Barcelona, declara haber nacido en Barcino un día del mes de febrero del año 97.” (Durántez, Conrado. “Barcelona Olímpica”, Pág. 46. Mondibérica, 1986).

Efectivamente, Lucio Minicio Natal Quadronio Vero, posiblemente el ciudadano de Barcino más conocido de su época (aunque solo sea por las numerosas inscripciones que fue dejando a su paso por todas las provincias romanas en las que desempeñó su carrera), fue campeón olímpico de cuadrigas en el 129.
Donó la cuadriga vencedora a Olimpia y allí se conservó con una inscripción conmemorativa, inscripción que hizo modificar años más tarde para añadir sus nuevos cargos: cónsul y gobernador del África Proconsular.

Este dato (un barcelonés campeón olímpico en Olimpia en la antigüedad) fue descubierto y divulgado por Frederic-Pau Verrié en “La Vanguardia” en 1972 y fue uno de los argumentos histórico-sentimentales hábilmente utilizados por la candidatura de Barcelona 92 para hacerse con la victoria por los Juegos.
Una copia de la inscripción de Olimpia fue instalada frente al nuevo INEFC en el Anillo Olímpico de Montjuic y una réplica de su celebre testamento en el Museo Olímpico y del Deporte.

Y todo esto se puede dar por bien empleado si contribuyó a traer los Juegos Olímpicos a Barcelona, pero pasados los años tal vez sea oportuno puntualizar una cosa sobre la que siempre se pasó de puntillas:
-los campeones olímpicos de cuadrigas (cuatro caballos) en los Juegos de la Antigüedad no eran los aurigas que conducían los carros (quienes recibían una banda o cinta de la victoria) sino los ricos propietarios de la cuadriga, sobre quienes caían todos los honores olímpicos.
Es el caso de Lucio Minicio Natal, campeón olímpico de la carrera de cuadriga en el 129 en calidad de propietario, aunque sabemos que el auriga anónimo que realmente ganó la carrera era de Tarraco.
Sería de justicia afirmar, en consecuencia, que el primer campeón olímpico hispano (o español o catalán si se quieren forzar los argumentos al límite) no fue el rico patricio de Barcino, sino un oscuro auriga tarraconense sin nombre conocido que fue ignorado por la historia oficial durante 1880 años...

2 comentarios:

Jose San Vidal dijo...

Impresionante artículo Fernando! no sé de dónde extraes toda esta información, pero sí espero poder leer cientos de anécdotas e historias como ésta en tu libro. Lo esperamos con impaciencia.

Fernando Arrechea Rivas dijo...

muchas gracias Jose.
a ver si el libro puede hacerse realidad pronto!