sábado, 29 de octubre de 2011

ESPAÑA Y LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE ATENAS 1896


Inspirándose en los Juegos Olímpicos que se celebraron a lo largo del siglo XIX (1859, 1870 y 1875) en Atenas financiados por Evangelos Zappas y recogiendo una aspiración reiterada en Europa a lo largo de los siglos (por ejemplo los Juegos Olímpicos de Wenlock, Inglaterra, desde 1850), Pierre de Frédy (barón de Coubertin) convocó a las entidades deportivas y universidades del mundo a reunirse en La Sorbona el 18 de junio de 1894 para debatir la recuperación de los Juegos Olímpicos.La única entidad española que respondió positivamente y envió delegados fue la Universidad de Oviedo, aunque también la Sociedad Gimnástica Española se adhirió por carta. Los delegados asturianos en París fueron los profesores de derecho Aniceto Sela Sampil (13 de septiembre de 1863 en Santullano, Mieres, Asturias-9 de mayo de 1935 en Madrid) y Adolfo González Posada (18 de septiembre de 1860 en Oviedo, Asturias-8 de julio de 1944) y el decano Adolfo Álvarez Buylla y González Alegre (1 de diciembre de 1850 en Oviedo, Asturias-27 de octubre de 1927).
Todos ellos intelectuales krausistas y regeracionistas vinculados a la Institución Libre de Enseñanza, más interesados en la faceta pedagógica y filosófica del nuevo movimiento olímpico que en el aspecto deportivo. Prueba de ello es que la asistencia de delegados españoles a la reunión fundacional de 1894 no supuso la presencia de deportista español alguno en los I Juegos Olímpicos de Atenas en 1896, ni la creación de Comité Olímpico Español, ni la entrada de un miembro español en el Comité Olímpico Internacional hasta 1902.Tampoco la prensa española mostró excesivo interés por la cita, limitándose a breves notas o a comentarios banales :La Vanguardia, 8 de abril de 1896:“Juegos Olímpicos. Telegrafían de Atenas que ayer se inauguraron los juegos olímpicos. Los presidió el rey de los helenos, ante extraordinario concurso.”La Vanguardia, 19 de abril de 1896:
“Los Juegos Olímpicos en Atenas. Los juegos olímpicos en el inmenso stadion de Atenas, empezaron el lunes de Pascua con una carrera a pie de cien metros, que fue ganada por un norteamericano, y no deja de ser curioso el hecho de que en los diversos ejercicios de “sport” celebrados en aquella capital, se hayan llevado la palma los “yankees”, sobre sus contrincantes extranjeros y especialmente sobre los ingleses, tan duchos en esta clase de ejercicios. Los reporters británicos se hallan furiosos con tal motivo y tratan a los vencedores poco menos que de salvajes, llegando a decir que hasta los gritos con que celebran sus victorias los tienen aprendidos de los Pieles Rojas. Lo más notable de los juegos olímpicos de Atenas parece que han sido las carreras de velocípedos y las danzas guerreras, en que tomaron parte los soldados griegos, al pie del monte Heymettus, de cuyo último espectáculo da una idea el grabado que hoy publicamos.”Pero si en Atenas no hubo españoles, si hubo un iberoamericano: Luis Subercaseaux Errázuriz. Al menos eso es lo que se afirma desde Chile basándose, esencialmente, en el propio testimonio de Subercaseaux a su familia pocos años antes de fallecer, entre los historiadores olímpicos no se suele dar credibilidad a esta historia y Chile no está reconocida por el COI ni por la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos (ISOH) como una de las naciones pioneras en 1896.Luis Subercaseaux Errázuriz (1882-1973) fue un diplomático (embajador en España en 1951) chileno de origen francés y vasco, durante los JJOO de 1896 era un adolescente de 13 años y vivía en el País Vasco francés (estudiaba en el Colegio Benedictino, su padre era diplomático), siempre según su testimonio viajó con su familia a Atenas y participó en las pruebas de velocidad, no hay ningún registro que lo demuestre, aunque si consta su inscripción en atletismo y ciclismo.Guardó el secreto la mayor parte de su vida porque su padre se enfadó con él al descubrir su participación olímpica y le hizo prometer que jamás lo explicaría. Aunque el nombre de Subercaseaux no se haya podido localizar en fuentes de la época, sí que consta la participación de Chile en 1896 en numerosos libros anteriores a la “confesión” de Subercaseaux. Es una polémica abierta.