domingo, 13 de noviembre de 2011

ESPAÑA EN AMBERES 1920


Los Juegos de Berlín 1916 debieron ser suspendidos por la I Guerra Mundial, pero el ciclo olímpico se respetó y Coubertin declaró que la «ciudad mártir» de Amberes sería la sede de los Juegos de la VII Olimpiada. Como ya hemos comentado, el COE, aunque no había sido dado de alta en ningún registro (a nadie se le ocurrió hacerlo hasta 1926 en el Gobierno Civil de Barcelona), existía desde noviembre de 1905 y en 1909 el Infante D. Carlos había forzado la substitución del marqués de Cabriñana por el marqués de Villamejor. D. Gonzalo de Figueroa no informó por carta a Coubertin de la formación de «mi Comité Olímpico Español» hasta finales de 1912.

El comité estaba formado por: el marqués de Villamejor, presidente y representante de España en el COI, y sus miembros eran: Carlos Padrós y Rubio, Pío Suárez Inclán (coronel del Estado Mayor), Marcelo Rivas Mateos (catedrático de la Universidad Central), Alejandro Saint Aubin, marqués de Cabriñana del Monte, Marcelo Sanz Romo (profesor de gimnasia sueca), Adolfo Díaz Enríquez (comandante de Infantería), Rogelio Ferreras Berros (capitán de la Guardia Civil y profesor de gimnasia) y Luis de Uhagón. Respecto al primer comité (1905), repiten Cabriñana («degradado») y Padrós (personaje clave en el fútbol español de la época), la continuidad es más que obvia…

Don Conrado Durántez considera esta carta como «la fundación del COE». La constitución de dicho comité tampoco significó ningún cambio importante, ya que no se conoce actividad alguna de Villamejor (al margen de sus cartas a Coubertin, llenas de patetismo). Como ya vimos, su pasividad despertó duras críticas de los sportsmen de Barcelona como Josep Elias i Juncosa (periodista y deportista, amigo de Coubertin), quien desde 1911 demandaba un equipo español en los JJ.OO. Villamejor respondió a las críticas reconociendo su incapacidad y solicitando ayuda a los catalanes desde las páginas de El Mundo Deportivo (4 de diciembre de 1913).

En abril de 1914 se disputan en Madrid unos «Juegos Olímpicos». En realidad, fueron unos torneos españoles de atletismo y otros deportes, con el objeto de formar un equipo que acudiera a Berlín 1916. Hubo críticas por el nombre elegido y por el bajo nivel de los participantes. En agosto de 1915, Gran Vida publica un durísimo artículo contra la inactividad del COE y del marqués de Villamejor, indicando que el Comité lleva «cuatro o cinco años funcionando». En 1913 se había formado un «Comité Olímpic Catalá» como delegación regional del COE, presidido por Jaume García Alsina y con autorización de Villamejor. Esta actividad deportiva y olímpica catalana, que intentó en varias ocasiones ser admitida en el COI, como otras naciones sin estado de la época (Finlandia, Bohemia, Hungría) puso tan nervioso a Villamejor (escribió a Coubertin: «El único derecho en la vida de los catalanes es ser españoles») que le forzó a activarse (recordemos que era miembro del COI desde 1902 y presidente del COE desde 1909) y a formar (con ayuda vital del Comité Catalán y de clubs de Barcelona, como el Club Natació Barcelona) una delegación oficial ―por fin― para acudir a Amberes.

Esta aparente «tregua» (con una colaboración muy positiva en algunos casos, así el responsable de fútbol del COC, Hans Gamper, hizo de delegado de la selección de fútbol gestionando campos de entrenamiento) entre Villamejor ―y el COE― y el COC de García Alsina, que desfilaría con la delegación española, no impidió duros enfrentamientos por la candidatura de Barcelona a los JJ.OO. de 1924 y por la imposición a la Federación Española de Natación (con sede en Barcelona) del nadador gallego Abelardo López Montovio, «el tragamillas».

López Montovio (1887-1963) era un auxiliar de la Armada que destacaba en natación en aguas abiertas y largas distancias y el COE impuso su participación a pesar de no estar federado. Se llegó a decir que era un «fenómeno natatorio» y «un tritón» y que era «medalla de oro segura» y que «tenía que participar porque era todo un tío». En realidad, no tenía una técnica depurada ni experiencia en piscina y se negaba a entrenar. Se ha escrito que «abandonó a los 300 metros» en la prueba de los 1.500 metros. En realidad no llegó a debutar porque los jueces le pidieron la licencia y carecía de ella.

Ante la tardanza del Gobierno en tramitar la subvención prometida de 125.000 pesetas, el marqués de Villamejor avanzó dinero de su bolsillo y Elias i Juncosa abrió una cuenta en la oficina bancaria donde trabajaba (Banco di Roma en Barcelona) para recoger fondos entre los clubs y deportistas catalanes con el objeto de sufragar gastos. El propio Villamejor diseñó el uniforme de los deportistas españoles (cuerpo rojo con un león rampante amarillo de escudo y pantalón blanco) y encargó las equipaciones. Hubo infinidad de problemas con el alojamiento y la alimentación de nuestros deportistas y el escándalo se saldó con un descubierto en Bélgica de 15.000 francos belgas y la práctica desaparición del COE al regresar, con la dimisión de todos sus miembros y el fallecimiento de Villamejor en Suiza en 1921.

En el terreno estrictamente deportivo, la aventura se saldó con dos medallas de plata (fútbol y polo) y una actuación muy decepcionante en la mayoría de deportes. Especialmente criticado por la prensa española fue el equipo de tiro (formado exclusivamente por militares, con la excepción de Josep María Miró Trepat y sobre el que se habían levantado falsas expectativas). Se criticó la edad de algunos participantes (Antonio Vázquez de Aldana: 59 años) y los excesivos gastos y dietas. Pesaron mucho las ausencias, por problemas familiares, de dos de los principales tiradores de la época: Antonio Micó y Julio Castro del Rosario, que había sido campeón del mundo en 1912.

El debut de la Selección Nacional de Fútbol, saldado con una medalla de plata, contribuyó a la mitificación de aquel equipo (Zamora, Pichichi, Belauste, Samitier, Sabino, etc.) y de sus anécdotas y frases («La furia española», «¡a mí el pelotón, que los arrollo!»), marcando el inicio del fenómeno de masas que es el fútbol en nuestro país. Aunque lo cierto es que dicha mitificación llevó a la deformación de los hechos históricos. Sin ir más lejos, el sistema de competición de aquel torneo, el método Bergvall (ideado por el ex jugador de waterpolo y directivo de la FINA, Erik Bergvall), no fue entendido por muchos cronistas ―realmente era un poco confuso― y se han escrito muchos disparates al respecto. En resumen, el sistema constaba de un torneo principal por eliminatorias por la medalla de oro y un torneo secundario por las medallas de plata y bronce, al que los equipos se incorporaban al ser eliminados del torneo principal. Luego no es cierto, como se ha dicho muchas veces, que España ganara la plata «por casualidad», al retirarse Checoslovaquia de la final contra Bélgica disconforme con el arbitraje. España ganó la plata por ganar «la pequeña final» contra los Países Bajos del torneo por la medalla de plata y bronce. Este sistema, también utilizado en el torneo de waterpolo, era injusto y confuso y despertó tantas críticas que dejó de utilizarse.

Todos los deportistas españoles en Amberes eran varones, pero estuvimos a punto de contemplar el debut de deportistas españolas: las tenistas Panchita Subirana y Carmen «Lilí» Rózpide llegaron a estar inscritas, pero no viajaron a Bélgica.

Extracto adaptado de mi libro: Olímpicos Españoles I. De los Orígenes a 1936.

© Fernando Arrechea Rivas


2 comentarios:

jose san vidal dijo...

Como siempre Fernando, gran artículo y ardua labor investigadora.

Una pregunta desde mi ignorancia sobre el torneo futbolístico de Amberes. Si entonces España jugó el "pequeño torneo" por la plata y la consiguió, qué metal le otorgaron a Checoslovaquia -si es que le concedieron medalla- al "perder" la final ante Bélgica en el "torneo grande por el oro"?

Un abrazo

Fernando Arrechea Rivas dijo...

qué alegría leerte José
a Checoslovaquia no le dieron medalla alguna. al retirarse de la final quedó descalificada y fue sancionada.de lo contrario hubiera entrado en el torneo por las medallas de plata y bronce que ganó España