El 5 de mayo de 1912 a las 13:15 empezaron las primeras competiciones deportivas de los Juegos de Estocolmo (partidos de tenis en pista cubierta). Las competiciones se prolongaron hasta el 22 de julio (vela) y la ceremonia de clausura tuvo lugar el 27 de julio (la de inauguración se celebró el 6 de julio, cuando ya se habían celebrado muchas competiciones).
La ausencia española de Londres
1908 supuso un fracaso que llevó al infante
Don Carlos (abuelo materno del rey Juan Carlos) a forzar la dimisión del
marqués de Cabriñana del Monte al frente del COE y su substitución por el marqués de Villamejor (miembro del COI
desde 1902) a finales de 1909.
El propio Villamejor
recordaba ese hecho en su célebre carta a Narcís Masferrer publicada en El
Mundo Deportivo el 4 de diciembre de 1913. En esa misma época se habría
producido en reconocimiento del COE por parte del COI según testimonio de
Coubertin a Luis Meléndez en Ampurias en 1926 divulgado por Mélendez en 1969.
Pero este cambio no
supuso más actividad ni se envió delegación alguna a Estocolmo, lo que
combinado con la participación de Portugal (también Chile envió una amplia
delegación) en dichos JJOO provocó las primeras críticas hacia el COE por parte
de los escasos activistas olímpicos, singularmente el más importante de ellos:
el periodista y deportista Josep Elias i
Juncosa “Corredisses” (Tarragona, 1880- Barcelona, 1944), cuya contribución
al deporte y el olimpismo español no ha sido nunca lo suficientemente valorada
ni agradecida. También Narcís Masferrer publicó un histórico artículo
en La Vanguardia el 14 de julio
de 1912 en el que lamentaba la ausencia española en Estocolmo (“más que una
vergüenza” y “un gran dolor”) y especulaba con unos Juegos Olímpicos en
Barcelona en el futuro.
Aunque en Estocolmo 1912 se repitió
la ausencia “oficial” española, hubo deportistas españoles que sí estuvieron en
Suecia (en la delegación de Francia, nuevamente) y volvieron al podio: los
gimnastas Louis Segura Bretons (plata),
Antoine Costa Sevilla y Marcos
Torres Candela (en ocasiones “Marco Torrès”, nacido en Sidi Bel Abbes
el 22 de enero de 1888, espagnol al
ser registrado su nacimiento).
La pregunta que sin duda surgirá en
el lector es: ¿Pero eran ciudadanos españoles o franceses cuando compitieron y
ganaron medallas? Difícil saberlo hoy en día, pero en mi opinión, poco
relevante. Dadas las leyes de naturalización francesas de la época, seguramente
tenían pasaporte francés; la de 1851 era de doble ius soli, es decir,
que un nacido en Francia cuyo padre o madre hubieran nacido en Francia tenía
derecho a ser francés (y este caso era aplicable a Louis Segura, cuya madre era nacida en Argelia) y la de 1889 era de
ius soli simple (pero vigente a partir de los 21 años), momento en el
que el sujeto debía escoger entre mantener la nacionalidad de sus padres o
hacerse francés.
Esta ley de 1889 estaba pensada
para nacionalizar a esta población extranjera,
que en caso de los españoles del Oranesado llegó a ser un grave problema
para las autoridades coloniales galas, al constituirse en la mayoría de la
población y no tener necesidad de abandonar su idioma o costumbres. La fuerte
escuela gimnástica española de Orán y Sidi Bel Abbes a principios del siglo XX
(muy anterior al malogrado Joaquín Blume)
es un tema a estudiar en profundidad en el futuro.
© Fernando Arrechea Rivas


No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada