sábado, 5 de mayo de 2012

100 AÑOS DE ESTOCOLMO 1912




El 5 de mayo de 1912 a las 13:15 empezaron las primeras competiciones deportivas de los Juegos de Estocolmo (partidos de tenis en pista cubierta). Las competiciones se prolongaron hasta el 22 de julio (vela) y la ceremonia de clausura tuvo lugar el 27 de julio (la de inauguración se celebró el 6 de julio, cuando ya se habían celebrado muchas competiciones).

La ausencia española de Londres 1908 supuso un fracaso que llevó al infante Don Carlos (abuelo materno del rey Juan Carlos) a forzar la dimisión del marqués de Cabriñana del Monte al frente del COE y su substitución por el marqués de Villamejor (miembro del COI desde 1902) a finales de 1909.
El propio Villamejor recordaba ese hecho en su célebre carta a Narcís Masferrer publicada en El Mundo Deportivo el 4 de diciembre de 1913. En esa misma época se habría producido en reconocimiento del COE por parte del COI según testimonio de Coubertin a Luis Meléndez en Ampurias en 1926 divulgado por Mélendez en 1969.

Pero este cambio no supuso más actividad ni se envió delegación alguna a Estocolmo, lo que combinado con la participación de Portugal (también Chile envió una amplia delegación) en dichos JJOO provocó las primeras críticas hacia el COE por parte de los escasos activistas olímpicos, singularmente el más importante de ellos: el periodista y deportista Josep Elias i Juncosa “Corredisses” (Tarragona, 1880- Barcelona, 1944), cuya contribución al deporte y el olimpismo español no ha sido nunca lo suficientemente valorada ni agradecida. También Narcís Masferrer publicó un histórico artículo en La Vanguardia el 14 de julio de 1912 en el que lamentaba la ausencia española en Estocolmo (“más que una vergüenza” y “un gran dolor”) y especulaba con unos Juegos Olímpicos en Barcelona en el futuro.

Aunque en Estocolmo 1912 se repitió la ausencia “oficial” española, hubo deportistas españoles que sí estuvieron en Suecia (en la delegación de Francia, nuevamente) y volvieron al podio: los gimnastas Louis Segura Bretons (plata), Antoine Costa Sevilla y Marcos Torres Candela (en ocasiones “Marco Torrès”, nacido en Sidi Bel Abbes el 22 de enero de 1888, espagnol al ser registrado su nacimiento).
La pregunta que sin duda surgirá en el lector es: ¿Pero eran ciudadanos españoles o franceses cuando compitieron y ganaron medallas? Difícil saberlo hoy en día, pero en mi opinión, poco relevante. Dadas las leyes de naturalización francesas de la época, seguramente tenían pasaporte francés; la de 1851 era de doble ius soli, es decir, que un nacido en Francia cuyo padre o madre hubieran nacido en Francia tenía derecho a ser francés (y este caso era aplicable a Louis Segura, cuya madre era nacida en Argelia) y la de 1889 era de ius soli simple (pero vigente a partir de los 21 años), momento en el que el sujeto debía escoger entre mantener la nacionalidad de sus padres o hacerse francés.
Esta ley de 1889 estaba pensada para nacionalizar a esta población extranjera,  que en caso de los españoles del Oranesado llegó a ser un grave problema para las autoridades coloniales galas, al constituirse en la mayoría de la población y no tener necesidad de abandonar su idioma o costumbres. La fuerte escuela gimnástica española de Orán y Sidi Bel Abbes a principios del siglo XX (muy anterior al malogrado Joaquín Blume) es un tema a estudiar en profundidad en el futuro. 

© Fernando Arrechea Rivas