viernes, 7 de diciembre de 2012

2 DE OCTUBRE DE 1926. EL COE NACE DE IURE.

Hemos repasado ampliamente el proceso de nacimiento del COE que culmina con su fundación el 13 de noviembre de 1905, especialmente aquí.
Pero el Comité Español de los Juegos Olímpicos nace como una delegación, en su primera etapa una delegación del Comité de los Juegos Olímpicos (actual Comité Olímpico Griego) y, posteriormente, como una delegación del Comité Olímpico Internacional (COI) y de hecho en numerosas ocasiones así es llamado en la prensa de la época: Delegación Española del COI.
Ni en la etapa del marqués de Cabriñana del Monte (1905-1909) ni en la del marqués de Villamejor (1909-1921) se le ocurrió a nadie la posibilidad de cumplir con las leyes españolas (especialmente con la Ley de Asociaciones de 1887) y acudir al Gobierno Civil de Madrid a registrar al COE como sociedad.

Ese paso adelante de la legalización de la sociedad se demoró muchos años. Concretamente 21 años. Ya dijo en su día el gran historiador don Félix Martialay hablando del tema "Hay padres que son un poco tardones en llevar al Registro Civil a sus criaturas" (Amberes. Allí nació la Furia Española, RFEF, 2000. Pág.30)

En 1921 el COE (fundado en 1905) desaparece tras el fallecimiento del marqués de Villamejor (presidente desde 1909, en 1912 había nombrado a los miembros de "su" comité (1), operación repetida en 1916 y 1919 ante el fracaso absoluto de los anteriores intentos) y la anterior dimisión de todos sus miembros ante el escándalo de Amberes 1920 (donde se dejaron importantes deudas).
Ante la cercanía de París 1924 y la desidia de los miembros españoles del COI el dictador Primo de Rivera encarga a un hombre de confianza (Mariano de Rivera) la creación de un nuevo Comité Olímpico Español y este (dejando al margen al barón Güell, miembro español del COI) funda en Barcelona el 11 de enero de 1924 un nuevo Comité Olímpico Español.


 El barón Coubertin se mostró asombrado ante la creación de un nuevo COE con sede en Barcelona y así lo expresó en una carta en la que califica el proceso de "bizarra historia". A pesar de las muchas "sorpresas" que le habían dado los dirigentes del deporte y el olimpismo español conseguían asombrarle todavía.


El (nuevo) COE de 1924 tenía su sede en Barcelona, aunque habían sido depurados los elementos considerados más catalanistas del desaparecido Comité Olímpic Català. En 1926 se produjo una amplia reestructuración del COE con la recuperación de algunos de estos personajes marginados en 1924 como Jaume Garcia Alsina, Narciso Masferrer, Ricard Cabot o Ricard Margarit. Personajes de talla gigantesca en el deporte y el olimpismo catalán y español cuyas biografías dejarían en ridículo cualquier comparación con el marqués de Villamejor.
Otro personaje clave de la época completamente olvidado al que el COE debe mucho (empezando por su existencia legal) aunque jamás le dedicará un sello, una moneda o un cupón de la ONCE es Josep Mesalles i Estivill. Trabajador incansable y pluriempleado (periodista y secretario de prácticamente todas las sociedades y federaciones existentes) y el hombre que acudió al Gobierno Civil de Barcelona el 3 de agosto de 1926 con los estatutos (nuevos estatutos) del COE bajo el brazo para "obtener el correspondiente registro como Entidad". (2)


Los nuevos estatutos habían sido aprobados por el COE el 24 de abril de 1926 y están firmados por el delegado español en el COI (barón de Güell), el presidente del COE (marqués de Lamadrid) y el secretario general (J.Mesalles Estivill).

Tras la aprobación del Gobernador Civil de Barcelona el Comité Olímpico Español es inscrito con el número 12.861 en el Libro de Asociaciones de Barcelona el 2 de octubre de 1926 (3). Ese día (según la Ley de Asociaciones de 1887) el COE nace de iure. Nace como sociedad. Hasta esta fecha (13 de noviembre de 1905-2 de octubre de 1926) era un grupo de gente con un fin común, no una sociedad legalmente constituida.



Los Estatutos serían modificados el 17 de octubre y el 22 de noviembre de 1932 con algunos cambios significativos.(4) El Artículo 7 y el 8 se consagraban a "blindar" la permanencia del COE en Barcelona frente a las campañas de ciertos sectores de la prensa madrileña exigiendo su retorno a la capital. No se decía que la Ciudad Condal fuera la sede permanente, se afirmaba que el COE "quedará domiciliado en la población dónde tengan su residencia la mayoría de las Federaciones Deportivas Nacionales". Por lo tanto, en Barcelona.

Este proceso de paulatina catalanización del COE llegó a su apogeo en 1933-1936 con la presidencia de August Pí Suñer. El 17 de mayo de 1934 se llega a presentar al Gobierno Civil una lista de miembros (5) del COE redactada íntegramente en catalán. Todos sus miembros excepto uno (el miembro del COI conde de Vallellano) vivían en Barcelona.



El final de la Guerra Civil supondrá el final de esta etapa "catalana" del COE y su "regreso" a Madrid (con escala en Zaragoza donde tuvieron lugar varias sesiones en 1937 y 1938). Aunque en realidad lo que supondrá es la desaparición del COE que quedaba integrado en la Delegación Nacional de Deportes de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Pero esa es otra historia.

(1) Villamejor reunió a "su" comité por primera vez el 25 de noviembre de 1912. Ese es el Centenario de la supuesta fundación del COE en el que estamos embarcados.

(2) (4) (5) Archivo de la Subdelegación del Gobierno en Barcelona. Caja 459, Número de Asociación 12.861 "Comité Olímpico Español".

(3) Archivo de la Subdelegación del Gobierno en Barcelona. Libro Registro de Asociaciones, Tomo VII.

© Fernando Arrechea Rivas

1 comentario:

joan dijo...

Hola, muy buen artículo. ¿Podría darme más información sobre el COE durante la II República? me parece un tema muy interesante