sábado, 30 de noviembre de 2013

HUBERTUS DE MÉXICO




El príncipe Hubertus de Hohenlohe-Langerburg (2 de febrero de 1959, Ciudad de México) volverá a representar a México en los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi 2014. Será la sexta vez (1984, 1988, 1992, 1994, 2010 y 2014) y eso que en algunos Juegos fue vetado por el Comité Olímpico Mexicano.

Este personaje polifacético (fotógrafo, empresario, cantante pop, etc.) es hijo del príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langerburg (1924-2003) y de la princesa Ira de Füstenberg (1940) y se ha criado entre México (hasta los 10 años), España, Austria y Liechtenstein. Fundó la Federación Mexicana de Esquí en 1981 y ha llevado sobre sus hombros la representación olímpica invernal mexicana casi en exclusiva desde 1984 pese a las reticencias que parece levantar en algunos sectores del país azteca. Ha participado en 15 Campeonatos del Mundo desde 1982.

Aunque tampoco hay que caer en el error bastante extendido de creer que Hubertus fue el primer mexicano en unos Juegos de Invierno. Tal honor corresponde a cinco jóvenes de la alta sociedad afincados en Europa (los hermanos Díaz, Casasos, Elízaga y de Landa) que participaron en bobsleigh en Saint Moritz 1928, aunque tras esta efímera aventura México desaparece de los JJ.OO. de Invierno hasta que Hubertus aparece en el panorama y lleva la enseña mexicana a Sarajevo 1984.

Menos conocidos son los vínculos familiares del esquiador mexicano con otros deportistas importantes. Su bisabuelo Manuel de Iturbe y de Villar, embajador plenipotenciario de México en Viena, San Petersburgo, París y Madrid, fue un destacado jugador de polo (como sus hermanos Miguel o Felipe) y aparece citado en el (raro, pero imprescindible para quien quiera estudiar en serio la historia del polo) libro El Polo (Libreria Catalonia, 1930, escrito por el caballero inglés afincado en Barcelona Norman J.Cinnamond) como uno de los jugadores en los numerosos torneos jugados en París durante la Exposición Universal de 1900.


Los hermanos Iturbe y sus paisanos los hermanos Escandón (liderados por el marqués de Villavieja), con la ayuda de Luis de Errazu (ciudadano español nacido en México) formaban un auténtico "lobby" hispano-mexicano en el mundillo del polo de la época y tenían un importante papel en la vida social parisina.


Los Iturbe habían llegado a México (concretamente a Pátzcuero, Michoacán) en 1784 desde su Vergara (Guipúzcoa) natal y durante el régimen de Porfirio Díaz alcanzaron el poder en la figura de Francisco María de Iturbe y Anciola (gobernador del Estado de México, ministro de Finanzas). Manuel (casado con la española María Trinidad Scholtz-Hermendorff, marquesa de Belvís de las Navas, fallecido en 1904), era su hijo.

Y si un bisabuelo de Hubertus fue jugador de polo en 1900, un primo hermano de su madre (Ricardo Soriano Scholtz-Hermensdorff, marqués de Ivanrey) fue nada menos que el inventor del bobsleigh moderno, amén de destacado practicante de otros muchos deportes (automovilismo, motonáutica). También fue él quien tuvo la responsabilidad de que la familia acabara afincada en Marbella y la Costa del Sol y entroncados en la mejor o peor tradición de la jet-set y el petardeo rosa...




Y reseñar que su tío Max (Max Emanuel Maria Alexander Victor Bruno de la Santisima Trinidad y Todos los Santos von Hohenlohe Langenburg, Viena, 1931–Marbella, 1994) representó a Liechtenstein en esquí en Cortina d´Ampezzo 1956 y su padre el príncipe Alfonso de Hohenlohe fue el introductor del padel en España.
Muchas felicidades a Hubertus por esta nueva aventura (30 años después de la primera en Sarajevo) y poco importa que clasificación obtenga (la mejor hasta ahora un 26º puesto en el slalom de 1984), ya es uno de los héroes de estos Juegos.


De casta le viene al galgo.