sábado, 1 de septiembre de 2012

PARALÍMPICOS OLÍMPICOS: GEORGE EYSER


En estos días de Juegos Paralímpicos son frecuentes los mensajes de ánimo y admiración hacía estos superhombres y supermujeres que ofrecen un mensaje rotundo y evidente de superación humana y de valores genuinamente olímpicos.
Existen figuras destacadas del olimpismo que son críticos (en privado, evidentemente) con los Juegos Paralímpicos y los consideran una imitación de los Juegos Olímpicos que, probablemente, el mismísimo barón de Coubertin criticaría.
Creo que los que utilizan (repito, casi siempre en privado o en "petit comité") estos argumentos (y otros comentarios más duros y despectivos que no voy a repetir) desconocen (u olvidan) que el barón de Coubertin tuvo dos hijos (Jacques y Renée) y ambos eran discapacitados. Personalmente tengo la íntima convicción de que le encantarían estos Juegos Paralímpicos que no llegó a conocer ni a imaginar.

También soy de la opinión (minoritaria, aunque he leído en las redes sociales estos días mensajes en la misma línea) de que lo ideal sería que los Paralímpicos no existieran como tales, y que fueran incluidas sus disciplinas y eventos en el programa de los Juegos Olímpicos. Los Juegos Mediterráneos son (desde 1993) un ejemplo a pequeña escala de que es posible hacerlo si existe voluntad.

"...la perseverancia vale más que el ímpetu y que la voluntad sin desfallecer triunfa sobre todos los obstáculos" escribía Coubertin en un autógrafo durante su visita a Tarragona el 8 de diciembre de 1926.

El deporte para discapacitados fue una creación del doctor Ludwig Guttman en el hospital británico de Stoke Mandeville en los años 40 y los primeros Juegos Paralímpicos fueron los de Roma 1960, como se ha recordado en estos días, ¿pero qué ocurría antes con los discapacitados que querían practicar deporte o ser olímpicos? Pues ocurría que, en algunos casos lo conseguían e incluso llegaban a ganar medallas olímpicas. Es el caso de George Eyser.

George Ludwig Friedrich Julius Eyser nació el 31 de agosto de 1870 en Dänisch-Nienhof (Alemania) y cuando tenía 14 años emigró con su familia a Estados Unidos. Primero vivieron en Denver y con posterioridad se instalaron en San Luis.
Cuando era muy joven fue atropellado por un tren y perdió la pierna izquierda, llevando desde entonces una pierna de madera, lo que no fue obstáculo para que siguiera practicando gimnasia en el club Concordia Turnverein Saint Louis.
En 1894 adquirió la nacionalidad estadounidense y como americano compitió en los Juegos Olímpicos de San Luis 1904 ganando 3 oros (salto de potro, barras paralelas y escalada de cuerda), 2 platas (general individual y caballo con arcos) y bronce (barra fija). 

Tras estos triunfos épicos siguió compitiendo algunos años, siempre en las filas del Concordia.
Hasta 2008 fue el único deportista olímpico con una pierna artificial, en esos JJOO compitió la nadadora sudafricana Natalie du Toit.

Otros muchos discapacitados han sido olímpicos, tanto antes de la creación de los Juegos Paralímpicos (Oliver Halassy, Karoly Takacs, Ildikó Újlaky-Rejtó, Liz Hartel) como después (Neroli Fairhall, Sonia Vettenburg, Paola Fantato, Marla Runyan, Pál Szekeres, Natalia Partyka, Robin McKeever, Natalie du Toit, Oscar Pistorius), pero justo es tener un recuerdo especial hacia el primero: George Eyser. El campeón olímpico de la pierna de madera.